El liderazgo internacional de Leonel Fernández

Por Erick Barinas

De todos los presidentes dominicanos, el Dr. Leonel Fernández Reyna ha sido el líder que mayor incidencia y proyección ha tenido en el plano internacional en la historia republicana.

El liderazgo del presidente Fernández ya no se circunscribe únicamente al área de El Caribe y América Latina, sino que trasciende ya a otras latitudes y su voz se escucha con atención en los centros académicos y de pensamiento más prestigiosos del mundo, como la Universidad de Harvard y la Sorbona de París, así como en los escenarios supranacionales más importantes y de mayor nivel como la Organización de las Naciones Unidas, la OEA y la Cumbre Mundial por la Alimentación de la FAO, donde no por casualidad fue escogido para representar a todos los mandatarios de la región en dicho cónclave.

Su destacado papel de intermediación en el conflicto surgido entre Colombia, Ecuador y Venezuela, colocó su figura en los primeros planos del escenario político latinoamericano. Su brillante mediación en esa oportunidad contribuyó enormemente a la distensión del conflicto surgido entre los jefes de Estado y a disminuir el clima de crispación y hostilidad que prevalecía entre los países de la región centroamericana y sudamericana.

La imagen del presidente Leonel Fernández logrando un saludo y un diálogo que parecía imposible entre los presidentes Álvaro Uribe de Colombia y Hugo Chávez de Venezuela, le dio la vuelta al mundo a través de las más reconocidas cadenas informativas. Y es que en ese momento histórico en la República Dominicana se logró preservar la paz en Centroamérica y se restablecieron los canales de comunicación diplomáticos para dirimir el gran impasse.

Al igual que en el caso anterior, en medio de la crisis de Honduras, Leonel Fernández logró lo que no pudo concretar el Nóbel de la Paz y presidente de Costa Rica a la sazón, Oscar Arias, ni el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, en sus intentos por alcanzar una salida pacífica y satisfactoria a la crisis política generada por el golpe de Estado al presidente Manuel Zelaya.

A petición de los actores del proceso hondureño, el mandatario dominicano pudo lograr un acuerdo conciliatorio entre el presidente electo Porfirio Lobo y el depuesto presidente Zelaya, quien mediante salvoconducto vino a residir provisionalmente a la República Dominicana luego de encontrarse asilado en la sede de la embajada de Brasil en Honduras.

Posteriormente, el liderazgo asumido por el presidente dominicano en ocasión de los devastadores efectos del terremoto ocurrido en Haití, ha sido reconocido tanto por las autoridades haitianas encabezadas por René Preval, como por el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, y mandatarios europeos como el primer ministro francés Nicolás Sarkosi, el mandatario español José Luis Rodríguez Zapatero y la canciller alemana Ángela Merkel.

El expresidente norteamericano Bill Clinton y las principales figuras de los organismos internacionales como el Banco Mundial, el BID y el FMI, también han manifestado públicamente su reconocimiento al presidente dominicano por sus gestiones en las labores humanitarias y de solidaridad con la nación haitiana.

Hace apenas unas semanas era recibido por su santidad Benedicto XVI, había estado en visita oficial en Francia y recibía la visita del presidente venezolano Hugo Chávez para la firma del contrato de venta de acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo. En el acto celebrado en el Palacio Nacional, el mandatario venezolano elogiaba el papel jugado por su homólogo dominicano en el caso haitiano y en otros procesos, calificándolo como “líder” y “maestro”.

Anteriormente, había estado en visita oficial en la República Dominicana la Jefa de Estado chilena Michelle Bachelet, y figuras de la categoría de Felipe González, José María Aznar, Fernando de la Rúa, el juez Baltasar Garzón y Lionel Jospin han venido al país a dictar conferencias magistrales acerca de los problemas económicos, sociales y políticos globales, reconociendo los aportes, el liderazgo y los logros del presidente Leonel Fernández tanto en el plano nacional como en el internacional.

En este mes de julio del 2010, el mandatario dominicano acaba de retornar de una visita de Estado histórica en Alemania, principal potencia económica de Europa y cuarta a nivel mundial, donde fue recibido y reconocido por la canciller Ángela Merkel y por el primer ministro de esa avanzada nación. En Francia se entrevistó con reconocidos intelectuales como Alain Tourein, quien valoró como positivo el proceso de desarrollo impulsado por las administraciones de Leonel Fernández.

Asimismo fue invitado distinguido del presidente Barack Obama, quien ha ponderado en la Casa Blanca las condiciones de liderazgo del presidente Fernández y su papel ante la crisis de Honduras y Haití, testimoniándole su amistad y deseos de colaboración en problemas tan importantes como el narcotráfico, el crimen organizado, el comercio y la producción de energía limpia.

Ya había hecho lo propio en el mismo escenario el presidente George Bush hijo. Y como si lo dicho anteriormente no fuera suficiente, el Dr. Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana y figura política de reconocimiento mundial, en gesto inusual en él dedicó un artículo elogioso acerca de la figura de Leonel Fernández, destacando su capacidad matemática y sus méritos políticos, posteriormente a una entrevista sostenida entre ambos en La Habana.

De manera que todos estos reconocimientos y distinciones han consolidado al Presidente de la República Dominicana como un líder importante y con peso específico en el plano de la política internacional, lo cuál debe ser motivo de orgullo para todos los dominicanos.

Independientemente de las simpatías partidaristas y las consideraciones ideológicas, debe admitirse que, hoy por hoy, muy pocos jefes de Estado latinoamericanos y del tercer mundo gozan del prestigio político y académico internacional del presidente Leonel Fernández.

Y esa es una realidad que hay que reconocer con justicia y sin mezquindades ni vacilaciones, por cuanto coloca a nuestro país en una posición de trascendencia y respeto en el hemisferio occidental y en el concierto de las naciones democráticas del mundo, y constituyen, sin lugar a dudas, referentes ineludibles que ocuparan capítulos brillantes de la historia dominicana.

El autor es abogado. (Publicado en Al Momento.Net el 27 de julio de 2010).

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