El ejemplo del Banco Central

Por Erick Barinas.

Quienes estamos conscientes de que ninguna sociedad puede alcanzar el desarrollo económico y social, ni el fortalecimiento de la democracia y el Estado de Derecho sin que sus instituciones públicas funcionen con eficiencia, profesionalidad, transparencia y estabilidad, muchas veces nos preguntamos por que razón no todos los organismos del Estado dominicano funcionan con los mismos estándares de calidad e institucionalidad que el Banco Central de la República.

¿Qué es lo que explica que en el Estado dominicano haya instituciones como el Banco Central, donde la mayoría de su personal goza de estabilidad laboral, de planes adecuados de capacitación, incentivos y seguridad social, de políticas de estímulo al mérito y a los años de servicio, y al mismo tiempo se trate de una entidad que mantiene altos niveles de calidad técnica y burocrática, mientras el nivel de servicios y la imagen de otros ministerios e instituciones deja mucho que desear ?.

Al margen de algunas gestiones desatinadas y manejos irregulares que se han suscitado en algunos momentos de la historia del Banco Central, y de las lamentables cancelaciones de personal injustificadas, propias de los cambios de gobierno y aún de incumbentes, se trata sin dudas de una de nuestras instituciones públicas de mayor prestigio e institucionalidad.

Probablemente la consolidación institucional del Banco Central se ha debido en gran medida a la importancia e influencia que tiene el sistema financiero nacional en la vida económica, social y política del país, el cuál requiere y demanda como sector de un organismo regulador eficiente y hasta cierto punto inmune a los vicios e inconsecuencias del mundo político-partidista.

Ahora bien, justo es resaltar que son dominicanos y dominicanas quienes han laborado y laboran en esa institución, y han sido y son dominicanos quienes han dirigido el Banco Central desde la fecha de su creación, el 9 de octubre de 1947.

Con ello queremos significar que así como nuestro país cuenta con una institución de la calidad y la categoría del Banco Central de la República, sustentada en la labor y el trabajo de conciudadanos nuestros, así mismo ha sido posible que la mayoría, si no todos nuestros ministerios, direcciones generales, embajadas y consulados, organismos centralizados y descentralizados, funcionen con parecidos parámetros de calidad, institucionalidad, transparencia y eficiencia.

Aunque otras entidades y organismos del Estado como el Banco de Reservas y la Oficina Nacional de Propiedad Intelectual (ONAPI), entre otros, igualmente se pueden citar como paradigmas de gerencia pública, modernización y óptimo servicio al ciudadano, efectivamente ha sido el Banco Central el organismo que a través de los años y en los diferentes gobiernos ha mantenido una constante de excelencia y una mística reconocida tanto hacia el público como en su funcionamiento interno.

A manera de ejemplo, se debe destacar que el hoy prestigioso gobernador del Banco Central, Lic. Héctor Valdez Albizu, antes que político, ha sido esencialmente un técnico formado en el Banco Central, con más de veinte años de servicio en dicha entidad.

Asimismo, anteriormente, otros técnicos y profesionales empleados del banco han llegado a ocupar los cargos de Vice-Gobernador y gerentes, constituyéndose así en un ejemplo de entidad pública que garantiza estabilidad, capacitación académica y ascenso laboral a sus servidores.

El mérito, la honestidad en el servicio, la capacidad y la lealtad de los empleados han sido reconocidos históricamente en el Banco Central con la estabilidad laboral, con salarios y políticas de seguridad social dignas y justas, así como con medidas de estímulo y reconocimiento a la calidad y al trabajo productivo.

¿Qué ha impedido pues que todas las instituciones del Estado adopten las mismas políticas que han dado tan buenos resultados institucionales en el Banco Central de la República ?. ¿Acaso no son dominicanas y dominicanos quienes han laborado y laboran en las demás instituciones del Estado? ¿No merecen los servidores públicos de todas las instituciones del Estado contar con los mismos derechos, beneficios y garantías que los empleados del Banco Central?.

La falta de visión y compromiso institucionalista, y el clientelismo político-partidista, entre otras causas, han impedido que la mayoría de nuestras instituciones públicas se fortalezcan y consoliden como la entidad de marras.

La consecuencia de ello ha sido que hoy en día el sistema educativo nacional figura entre los peores a nivel mundial.

El sistema energético nacional tiene años sumido en una crisis permanente que absorbe una enorme cantidad de recursos al presupuesto del Estado y al pueblo e impide la competitividad empresarial y el desarrollo económico.

La Policía Nacional y los demás organismos de seguridad del Estado no cuentan con la mística ni con los niveles de institucionalidad y logísticos necesarios para garantizar el buen desempeño de sus miembros ni la seguridad ciudadana y territorial. El sistema de carrera administrativa sigue siendo casi un chiste para la mayoría de los dirigentes políticos dominicanos.

El servicio exterior a menudo constituye una piedra de escándalo por la irracionalidad político partidista con que frecuentemente se administra.

Lo propio sucede con la mayoría de los ayuntamientos del país, incapaces de recoger los desperdicios sólidos y de planificar el desarrollo urbano de nuestras ciudades y municipios.

Como ciudadano dominicano desearía que todas las instituciones del Estado funcionen con los criterios institucionales, la eficiencia, la visión, la mística y la estabilidad con que históricamente lo ha hecho el Banco Central de la República, porque sólo así podríamos alcanzar un nivel de desarrollo integral y sostenido como sociedad y como pueblo.

El autor es abogado. (Publicado en Al Momento. Net en fecha 7 de abril de 2011).

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