El premio a Mario Vargas LLosa
Por Erick Barinas
El gobierno que preside el Lic. Danilo Medina tuvo la feliz
iniciativa de instituir el Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña,
en honor al ilustre crítico literario, académico y humanista dominicano,
el cual se ha otorgado ya a cuatro distinguidos escritores e
intelectuales de América: al escritor puertorriqueño Luis Rafael
Sánchez, al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, al periodista y
escritor uruguayo Eduardo Galeano, y a la periodista y crítica literaria
argentina Beatriz Sarlo.
Hasta ahora, y hasta prueba en contrario, entiendo que no se trata de
un galardón creado para ser manipulado políticamente, ni para premiar a
aquellos escritores e intelectuales de renombre internacional afines o
amigos del Presidente de la República o del gobierno, como otras veces
ha acontecido tanto en el país como a nivel internacional, sino más bien
para reconocer a destacados exponentes de las letras y del humanismo
latinoamericano, sin tomar en cuenta su ideología o sus posiciones
respecto de temáticas controversiales.
Y es que se ha tenido el cuidado de designar a un jurado compuesto
por seis reconocidos escritores, intelectuales y académicos dominicanos,
y del que no forma parte el Ministro de Cultura.
Era de esperarse que la escogencia del escritor, novelista y
ensayista peruano Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010,
para recibir el Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña 2016,
generara la reacción, siempre estridente e intolerante, del pequeño
grupo de extremistas que a nivel mediático se han autoproclamado
defensores de la nacionalidad y de la soberanía dominicana,
descalificando, insultando y denominando “traidores a la patria”, a todo
a aquel que expresó un criterio distinto respecto de la Sentencia
168-13, menos al expresidente Leonel Fernández, por supuesto.
Lo cierto es que Mario Vargas Llosa reúne sobradamente los méritos
literarios e intelectuales para que se le otorgue el Premio
Internacional Pedro Henríquez Ureña en la República Dominicana, y mucho
bien le hace a nuestro país que una figura de su estatura literaria e
intelectual venga a recibirlo y a ponderar la obra de nuestro insigne
maestro y humanista, probablemente más conocida en México y en Argentina
que en suelo patrio.
Ya lo ha dicho el Premio Nobel de Literatura 2010 al informársele del
otorgamiento del galardón, que “leo y releo a Pedro Henríquez Ureña y
entiendo que su obra y su figura deben ser mejor conocidas y valoradas
en Iberoamérica”.
Con el respeto a la posición de algunos de los contados críticos que
se oponen al premio y que tienen calidad intelectual y moral para opinar
sobre la materia, nos parece que constituye una muestra de intolerancia
y de exageración oponerse a que se le otorgue el premio al autor de “La
Casa Verde” y la “Ciudad y los Perros”, por un sólo artículo crítico
que éste escribió en el periódico El País sobre la referida sentencia, hace ya varios años.
El autor de este artículo no estuvo de acuerdo con la posición del
Nobel de Literatura en esa ocasión respecto de los alcances de la
referida sentencia, pero entiendo que la misma tampoco constituyó una
afrenta a la República Dominicana, aunque se trató de una crítica un
tanto ácida al aspecto más controversial del debate, el cual
afortunadamente fue superado con las leyes que se aprobaron al respecto.
Y es que el célebre novelista y ensayista ha dado muestras de ser un
amigo de la República Dominicana, la visita con frecuencia antes y
después de recibir el Nobel de Literatura, ha sido admirador de la obra
literaria de Juan Bosch, tiene muchos amigos dominicanos y ha escrito
varios artículos elogiosos del avance que ha experimentado nuestra
sociedad en las últimas décadas tanto en términos de libertades públicas
como en el aspecto económico y social.
En su recopilación de artículos titulada “Sables y Utopías”, se
pueden leer varios trabajos suyos que tratan sobre la República
Dominicana publicados en diferentes épocas, uno de ellos criticando el
golpe de Estado a Juan Bosch y la intervención militar norteamericana de
1965.
Igualmente, una de sus novelas más conocidas, “La Fiesta del Chivo”,
constituye una de las obras más potentes que se han escrito sobre la
dictadura de Trujillo y las violaciones del régimen a los derechos
humanos de los dominicanos, al tiempo que rinde un merecido
reconocimiento a los héroes del 14 de junio y a los ajusticiadores del
dictador.
Como intelectual y ensayista, Vargas Llosa ha sido un abanderado de
las libertades públicas y de los principios y valores democráticos,
aunque ha enarbolado posiciones liberales polémicas como la defensa del
derecho al matrimonio de las personas del mismo sexo, la legalización de
las drogas, la legalización de la eutanasia, etc., las que sin dudas le
han generado muchas críticas y ataques.
Como todo gran pensador liberal, como crítico de los regímenes
totalitarios y autoritarios de izquierda y de derecha, se trata pues de
una figura que por su profundidad y agudeza intelectual, independencia
de criterio y erudición, a veces le resulta incómodo y urticante a
quienes no comparten sus ideas y a quienes no pueden polemizar y debatir
con él a su nivel.
Uno de los gestos de amistad y distinción hacia nuestro país que tuvo
Mario Vargas Llosa, fue haber aceptado la condecoración que le hiciera
el gobierno presidido por el Dr. Leonel Fernández en el año 2010, y
venir a recibirla al poco tiempo de haber recibido el Nobel de
Literatura, poniendo al país en el foco de atención de la prensa mundial
y pronunciando para la ocasión un discurso emotivo, caluroso y elogioso
hacia el pueblo dominicano en el Palacio Nacional.
A la mayoría de los extremistas e intolerantes que critican la
escogencia de Mario Vargas Llosa para recibir el Premio Internacional
Pedro Henríquez Ureña 2016, les importa un comino la amistad y la
distinción que ha mostrado el Nobel de Literatura 2010 hacia la
República Dominicana, como ningún otro escritor e intelectual de su
nivel lo ha hecho, y lo objetan, en la mayoría de los casos, con fines
politiqueros, por un artículo periodístico publicado hace varios años
en ocasión de una controversia felizmente superada.
Resulta lamentable que para criticar su selección se llegue al colmo
de manipular la verdad como lo hizo un editorial de un periódico
matutino, el cual afirmó que en el artículo publicado en aquella
ocasión, el laureado escritor tildó a los dominicanos de “Parias del
Caribe”, cuando lo cierto es que se estaba refiriendo a las personas que
habían nacido en el país y que tenían años viviendo él, y que
hipotéticamente, se les despojaría de la nacionalidad dominicana, en
cuyo caso se convertirían en “Parias del Caribe”.
La comunidad de escritores, periodistas e intelectuales dominicanos, y
la sociedad en sentido general, debe congratularse por la selección de
Mario Vargas Llosa para recibir el Premio Internacional Pedro Henríquez
Ureña 2016, no sólo por sus aportes a la letras hispánicas y
universales, sino porque nadie como él le dará mayor lustre
internacional al galardón, y nadie como él sabrá, en su momento,
ponderar con justicia y con su acostumbrada profundidad y lucidez, las
virtudes y los méritos de nuestro insigne Pedro Henríquez Ureña.
Publicado en AlMomento.Net el 10 de febrero de 2016.
Comentarios
Publicar un comentario